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Terra
La Coctelera

algo para reflexionar

MI PROTESTA!

Me permitiré algunas palabras, quizás muy personales para ser transmitidas en público pero necesito desahogarme.
Creo que la inmadurez de algunas personas supera la mía. No entiendo como existe gente que pasados los 25 años crea que la vida es color de rosa y que aún se puede jugar a los castillitos de arena con los amiguitos del quitasol de al lado.
Permítanme sonreírme ante toda la parvada de perdedores que creen que las utopías terrenales pueden ser cumplidas, sin saber que el significado de dicha palabra nos indica un lugar que no existe, que el mismo Tomas Moro (Utopia) o James Harrington (La República de Océna) escribieron sus tratados como protesta ante lo que consideraban injusto y no como un sueño que se haría realidad.
Mi utopía particular es un mundo en el que la gente se esfuerce por lo que anhela, trabaje con ahínco en lo que considera un objetivo e ideal empleo y así se enriquezcan lo justo como para cumplir expectativas circunscritas a factores como el entorno, el futuro y finalmente, las expectativas personales e intransferibles. Pero conciente de que las utopías no son posibles sé que la mía no es la excepción.
Lo que ya he dicho puede parecer muy ligado a la noción del trabajo que tiene el protestantismo, esa que enaltece la virtud humana por medio de la ocupación laboral; no lo niego, creo que me acerco mucho a ello pero de ninguna manera me aferro a otros elementos de la cosmovisión (utilizo esta palabra pues hablo del “comienzo”) ni de la cultura protestante.
Lo que más me enrabia es aquel linaje, raza, mundo, submundo (depende de los ojos con que se les mire) que posee particularidades detestables. En primer lugar le temen al trabajo, al mundo ilustrado y a aquellas personas que se esfuerzan por ser más que el resto. Estas personas se sumergen en un estado deplorable, demandan por un mundo mejor a expensas de un Estado Benefactor pues ellos mismos no son capaces de trabajar un peso a nadie pero no se dan cuenta que para lograr el Estado de Bienestar (al estilo de las ciudades Europeas) deben pasar años de MADUREZ mental, social y estatal.
Es esa misma gente la que no tiene nada mejor que hacer que conformarse con su propio conformismo, que reproducir conductas televisivas y novelescas pues no conocen más del mundo ni menos del mundo de los sabios. Caen en conductas lastimosas y burdas como la envidia hacia quienes tratamos de hacer las cosas bien, actúan como párvulos sin control, te golpean y luego te intentan hechizar para que caigas en sus groseros juegos.
Gracia a Dios existimos quienes no somos de esa raza, de ese nivel social pútrido y deplorable, nosotros somos quienes podemos cambiar el mundo, un mundo tan lleno de gente inestable, perdida e irracional.

ENSAYISTICA Y ABSURDA ODA A ESOS DÍAS EN QUE TODO SALDRÁ MEJOR...

Con un camino formado, con logros obtenidos, con mi corazón repleto de gente a la que quiero y meaprecia asu vez....
Por estos díasen que las cosas toman rumbos inesperados, yo sigo con fuerzas, con milllones de sueños por realizar,con enormes expectativas quealcanzar y superar. No me dejaré abatir porel infortunio, que porfuerza cósmica regula la vida y da sentido a la absurda cosmogonía inventada por el creador del ciclo vital.
Deberíamos existir sin esperanza, decían los existencialistas, pero como sabemos, el existencialismo nació tan rápido como murió, asi,es extremadamente risible el que alguiense aferre decorrientes filosóficas desaprobadas por la comunidad de pensantes con ribetes internacionales. Yo no lo haré.
Tengo esperanzas y confío en que todo mejorará,poseoyaun acervo interminable de "cosas buenas" (como diría alguien por ahí) que no debo extraviar, que debo conservar (aunque sea redundantedecirlo, considerofundamental repetirlo) y que másaún, tengo que aumentar con un sentido radicalmente opuesto a la adversidad.
Es infinito este mundo que he conformado, es interminable mi deseo de actuar.
Amo mi vida, soy una narcisista de colección, y eso me encanta...

El machismo en latinoamérica y la reivindicación actual de la figura femenina

Latinoamérica es un todo bastante particular, una gran región caracterizada por su mestizaje racial y cultural, por su lengua común, y por peculiaridades reiteradas en el carácter de sus habitantes. Esto se puede explicar por el desarrollo histórico macado por símiles procesos en la región, así nos encontramos con grandes civilizaciones que fueron disminuidas y mestizadas luego de su contacto con la cultura hispánica que llegó a intentar establecer sus características, intereses y cosmovisión, de esta manera lo que sucedió fue una fusión de elementos que generaron una cultura propia no delimitada, con características precolombinas, del occidente europeo y también particulares lo que habría generado una crisis de identidad[1] en los latinoamericanos, lo que se explica en que éstos siempre han querido asemejarse a algo preexistente y no han aceptado sus rasgos disímiles y su identidad específica: El carácter de los mexicanos es producto de las circunstancias sociales imperantes en nuestro país; la historia de México que es la historia de esas circunstancias, contiene la respuesta a todas las preguntas[2]. Vemos entonces que de la diferencia es de donde surge el problema. Que mejor ejemplo que la radical diferencia entre la figura del hombre latino (el macho) y el europeo (el patriarca).

Como consecuencia de lo anteriormente señalado podemos establecer análisis comunes a los latinoamericanos, encontrando idénticas caracterizaciones en países ubicados en diferentes y lejanos contextos geográficos dentro del continente. Lo anterior se consigue examinar partiendo del análisis específico de México y la personalidad de sus habitantes realizado por Octavio Paz. El autor señalado se plantea el porqué de las características especiales de su país e intenta responder a ello, aunque así, de manera deliberada o no, saca a la luz la identidad de gran parte de Latinoamérica, lo dicho se refuerza al analizar los ensayos y obras de otros latinoamericanos que analizan la identidad de países específicos como el cubano José Martí (Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España[3]), el boliviano Alcides Arguedas o el brasileño José Mauro Vasconcelos, y más recientemente, en el caso específico de Chile, a Pedro Morandé y Carlos Cousiño.

Es necesario aclarar que el análisis lo centraremos en un eje específico del problema, una de las tantas aristas de complejo carácter latinoamericano, nos referimos al “machismo”, como también a la posición de la mujer dentro de este contexto.

Para Paz el mexicano es un ser profundamente ensimismado, “cerrado”, es como un “adolescente” en el sentido de que esta etapa de la vida es en la que cada ser humano recurre a su yo más íntimo para alejarse de todo lo que le rodea y buscar en él la explicación a muchas cosas, entre ellas, a la crisis identitaria. A raíz de esta introspección surge la “soledad” que afectaría a América Latina, como también a causa de un distanciamiento y la discriminación entre los sexos, la soledad de la pareja, la radicalidad entre el machismo y la feminidad. La solución a esta crisis constante se ha encontrado en la modalidad de “esconderse tras caretas” para intentar ser o parecer otro: el mexicano no quiere o no se atreve a ser él mismo[4]. El mexicano no se acepta y con esto genera un problema de rasgos mayores y de difícil solución: Y la máscara es simulación, es subordinar el ser al parecer. Quien quiere parecer lo que no es, es quien no se siente capaz de aceptar lo que es.[5]

En relación al último elemento descrito, la importancia del lenguaje popular es fundamental pues se muestra como un reflejo de la identidad mexicana y de sus “máscaras”, es decir que el lenguaje también oculta elementos y genera significados enmascarados, muchos de ellos aludiendo al machismo intrínseco de los mexicanos (y latinoamericanos), éste será una figura masculina que reafirma su lado no racional animal, que seduce a la hembra y golpea para obtener lo que desea o para demostrar su superioridad. Así nos dice Paz refiriéndose a las palabras populares: por ella y en ella nos reconocemos entre extraños y a ella acudimos cada vez que aflora a nuestros labios la condición de nuestro ser[6]. Por una parte la palabra “chingar” en México es utilizada como un verbo que representa la madre abierta y violada, a la mujer que entregó su cuerpo al español. Así la mítica frase “¡Viva México hijos de la Chingada!” representa siempre “la agresión”[7] sufrida desde la misma conquista. El verbo denota violencia, salir de sí mismo y penetrar por la fuerza en otro... ...el que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada. En suma, chingar es hacer violencia sobre otro[8]. Así en el hombre mexicano el tratar a la mujer con envanecimiento y violencia es algo que viene desde las mismas raíces de la conquista europea, desde aquel altanero conquistador europeo que vino a buscar en América todo lo que no encontró en Europa, realización personal, dinero y mujeres. Por su parte el “rajarse” demuestra ser otra palabra de uso común en aquel país la que refleja el abrirse o el mostrarse tal cual se es, tal vez por eso la frase “no te rajes” (no te quiebres, no demuestres debilidad, se siempre sinónimo de poder y fuerza, aunque en realidad no lo seas) representa de tan perfecta manera al macho mexicano en el sentido de que siempre debe ocultar su verdadero yo, y por otra parte demostrar el ser “alguien” que no es de aquí ni de allá, alguien que cuida de su aspecto físico y de su actuar en público, que viste con ropajes que le dan el poder que no tiene y que ponen una barrera entre lo físico (mediante esta suerte de “máscara”) y lo interior, los sentimientos, los impulsos y la verdad, que demuestran una fortaleza creada pero efímera pues se sustenta en la superficialidad. No está demás decir asombrosamente, que símiles a las frases mencionadas se encuentran en diversas variantes a lo largo y ancho de la zona latinoamericana.

Continuando con el análisis ahora debemos centrarnos “lo femenino”. Aquí se debe comenzar por poner a la mujer en un plano de radicalidad determinada por la cultura, ejemplificada por un lado en la figura del sujeto religioso: la “Virgen María” en sus constantes “apariciones” latinoamericanas: Guadalupe, Santa Rosa de Lima, Andacollo, entre otras, la que viene a representar la pureza, la sobreabundancia de dones y la virginidad y a reforzar todo lo que un hombre espera de una “buena mujer”, de ahí la constante “presencia” de la Virgen María en los hogares en imágenes y en la peregrinación de los latinos hacia lugares santos en dónde es posible observar su figura y así venerarla. Además de ello, representa a la madre sufrida y solitaria que lo da todo por su hijo, esto el latino lo ha tomado febrilmente como la madre que acoge entre sus brazos al hijo “huacho” y lo sobreprotege contribuyendo a la formación del carácter machista. Así esta mujer está sola junto a su hijo, en el hogar, escondida del pecado y liviandades que puedan presentarle la calle, escondida más aún en la cocina, al servicio de la alimentación de los hijos y del marido. Tenemos la cocina como sitio especial, exclusivamente femenino y aún hoy; en esta era de modernización y cambio, un lugar apartado del resto de la casa y por lo general escondido, al contrario de lo que sucede en las casas estadounidenses y europea[9]. Cuando el marido existe, al contrario de la mujer “casera”, éste siempre está fuera del hogar, pues no tiene de que afirmarse allí, el mexicano, el macho, no conoce el significado del arraigo y menos aún el significado europeo del construir sólidamente un hogar, de ser “padre” y “esposo”. De este modo la mujer será la encargada del hogar y de la enseñanza de los valores escenciales, esto para el caso chileno es idéntico: Es ella la que debe asumir la responsabilidad de criar a los hijos y de protegerlos en un ambiente social hostil y donde la figura paterna brilla por su ausencia[10].

Por otro lado, en el contexto de la mujer que se entrega al hombre fácilmente (y además a un “extranjero”) encontramos a “La Malinche”, la mujer violada, entregada, rajada, la mujer que se necesita para reforzar al macho pero que luego se deja fácilmente para que otro la utilice.[11] Esta configuración a la que nos referimos apunta principalmente a una mujer que habita en un mundo “hecho por hombres”, por lo mismo es un espejo de la voluntad masculina, esta moldeada en función del macho, de ahí que la mujer perfecta para el macho sea débil, casera y sumisa a las órdenes de su pareja. Lamujer, así, se debe identificar con lo opuesto a lo que es el macho, esto es el rechazo a lo “abierto” de la personalidad y con la virginidad o con la absoluta fidelidad a la pareja.

La figura de Malinche, amante de Cortés (a quien conoció siendo su intérprete de las lenguas náhuatl y maya), es el arquetipo de lo abierto, del engaño y de la “violación”, siendo esto es tan profundo que lo podemos coger claramente de la letra de la canción del folclore mexicano “La Maldición de Malinche” en dónde se culpa a esta figura de todas las catástrofes latinoamericanas. Así en México el ser “malinchista” es ser simplemente un traidor y es de esta traición de la que nace el carácter mexicano. La primera de estas “maldiciones” es que la unión entre indígena y conquistador genera el mestizo, hijo del conquistador que abusa de la mujer y luego la deja sola con el hijo engendrado por ambos, de aquí vendrá el gran “ausentismo paterno” típico de Latinoamérica y prácticamente inexistente en Europa en donde el patriarca ha fundado una familia y sus hijos han heredado sus características, trabajo y redes sociales. Por el contrario, acá esto ha sido prácticamente inexistente y así el macho latinoamericano se caracteriza por lo opuesto, por tener muchas mujeres, muchos hijos con distintas madres, por ser en algunos casos un peón o un minero errático y vagabundo que no conoce lo que es un hogar con padre madre e hijos, ni el trabajo enraizado en el mismo lugar (esto en los lugares donde la hacienda no fue un fenómeno socio-económico distintivo, como en el caso de Chile, o dónde ésta se disolvió), como sí lo es en Europa, por el contrario, acá el hogar lo constituye la madre y sus hijos, el sufrimiento del abandono y el refugio tras la máscara que oculta el origen mestizo. El dolor que ha dejado esta situación es lo que ha hecho que en cierta medida el mexicano reniegue de su pasado, se aferre de su madre y adopte una actitud de poder superficial.

La radicalidad o doble/opuesto mencionado anteriormente también podemos encontrarlo en Brasil, viniendo esto a demostrar que la tesis planteada es aplicable a gran parte de América Latina, así nos lo prueba Roberto Da Matta: de la figura materna, de la dueña de casa ejemplar ( que cuida al marido y a los hijos y en la noche ve su telenovela), de la propia mujer vista como categoría genérica y, en la cultura brasileña, asociada de manera poderosa (paradójica y socialmente) con el mundo del pecado (por medio de la prostituta) y de la pureza (por medio de la Virgen María)[12].

La “ruptura” que significa para los latinoamericanos la fiesta es esencial en el sentido de que son los ritos que marcan una diferencia consustancial con la cotidianidad, así la fiesta es la única instancia en la que el latino demuestra su verdadero ser, se abre al mundo, manifiesta lo que hay tras la máscara. La fiesta tradicional produce exaltación; el hombre abandona el control cotidiano de sus comportamientos y experimenta un proceso de extraversión de sus anhelos más profundos... disipadas en medio de este ambiente de alegría y e enaltecimiento[13]. Así por un lado el mexicano se “abre” en la fiesta pero la hace tan extrema y explosivamente que no puede llegar al fin que persigue, se auto-anula. Por su parte el brasileño en su máxima expresión de la fiesta, el “carnaval”, demuestra su propia expresión de lo señalado, así en éste destaca la figura femenina y su ligazón con lo “sexual” de manera evidente, aquí sale a la calle lo privado de la casa y se muestra, además (siendo Brasil una sociedad muy jerarquizada) en el carnaval la jerarquía y la burocracia desaparecen para dar paso a la igualdad, al desorden y a la exteriorización multitudinaria de labores que en un contexto normal sería calificadas de netamente“privadas”, todo ello viene a demostrar que el brasileño necesita de una “fiesta” en la que pueda sacarse la máscara y ponerse otra que represente y “resalte” sus particularidades, así se viste con brillos y adornos se desliga de las reglas y es él mismo durante los días que dura el carnaval..

Todo lo desplegado anteriormente nos propone que consideremos a un pueblo latinoamericano que surge del problema identitario y se rebela en contra de sí mismo, esto se ejemplifica sabiamente y concretamente en México durante la Revolución Mexicana y en la Matanza de Tlatelolco: La matanza de Tlatelolco nos revela que un pasado que creíamos enterrrado está vivo e irrumpe entre nosotros. Cada vez que se presenta en público aparece enmascarado y armado: no sabemos quien es, excepto que es destrucción y venganza. Es un pasado que no hemos sabido o no hemos podido reconocer, nombrar, desenmascarar.[14]. América Latina sería así un solo pueblo que vislumbra su problema pero que lo reprime constantemente, lo oculta y finalmente lo hace parecer algo que no es, de ahí el fuerte rasgo machista y la fuerza que consigo trae, fuerza que surge como la perfecta contraposición a la situación de debilidad y crisis identitaria del continente. En estas circunstancias es válido cuestionarse por las verdaderas posibilidades de desarrollo de las mujeres en Latinoamérica en donde son caracterizadas a la luz del machismo, así caracterizando el problema tenemos que aquí lo femenino y sus particularidades básicas son cuestionadas dentro de esta oposición a lo que es el macho,por ejemplo, algo tan propio del género femenino como la sensualidad es castigada como ”pecaminosa” e indigna: la feminidad nunca es un fin en sí mismo, como lo es la hombría. En otros países estas funciones se realizan a la luz pública y con brillo.[15]
Para analizar lo planteado es necesario tener presente el contexto de modernización relativa de la sociedad latinoamericana, el cual afecta tanto a lo material como al espíritu y al carácter. Así tenemos a una mujer que habita, desde mediado del siglo XX en la gran ciudad y se impregna de lo que ésta le presenta y comienza a dar un giro en su actuar y pensamiento, en este sentido citamos el caso de Gabriela Mistral, quien visionariamente, fue una de las mujeres que demuestran que desde mediados del siglo XX la figura de la mujer latina debía ser reivindicada como también reestructurada: reivindicó a la mujer desde su adolescencia, hizo a la vez la apología de la maternidad y de la “ternura”, pero rompió los moldes femeninos adscritos en su propia existencia.. la mujer es un motivo de principal preocupación para Mistral, por la condición deterirada y de segundo plano que ocupa en la sociedad de su tiempo.[16].

Así la mujer del siglo XX se atrevió a dar un gran paso, ya sea por las nuevas tecnologías, oportunidades, necesidad y nuevas ofertas de empleo, etc. Como la calidad de vida se ha hecho mejor, en este contexto la mujer tiene menos de que ocuparse en la casa, además de ello ahora se le presenta la opción de poder escoger en términos relativos el número de hijos que quiere procrear (métodos anticonceptivos que surgen como una alternativa que vendrá a cambiar la concepción del concepto de madre abnegada y solitaria) y puede salir a la calle a buscar otras ocupaciones y esparcimiento, aunque esto siempre sesgado y reprimido por el qué dirán. Por ello es que la figura femenina está copando los centros comerciales y también llenando los cupos de las universidades, de esta manera está conociendo y abriéndose hacia un mundo que parecía oculto para ella. Así, si bien la mujer podrá desarrollarse poco a poco en este mundo que ya no es vedado para su completo desarrollo, surgirán inevitablemente otros problemas, propios de la desestructuración de las disposiciones básicas latinoamericanas en las que la mujer ya no ocupará el lugar de madre sumisa y solitaria, es así como en primera instancia la mujer está siendo sujeto de cuestionamiento social y familiar, está sufriendo agresión psicológica y física por parte de su pareja que a veces ve con malos ojos que ésta salga demasiado a la calle o que descuide a los hijos. También lo anterior genera quiebres matrimoniales y así padres que continúan siendo “ausentes” e hijos que, en vista de esto deberán buscar otras maneras de adquirir apoyo y protección.




[1] “La historia de México es la del hombre que busca su filiación, su origen... ... Va tras su catástrofe: quiere volver a ser sol, volver al centro de la vida de donde un día —¿en la Conquista o en la Independencia?— fue desprendido”. Octavio Paz, El Laberinto de la soledad, (México, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 1998), p. 6.

[2] Octavio Paz, El Laberinto de la soledad, (México, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 1998), p. 64

[3] José Martí, Nuestra América, Publicado en: La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891, sitio web: http://www.analitica.com/Bitblio/jmarti/nuestra_america.asp

[4] Octavio Paz, El Laberinto de la soledad, (México, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 1998), p. 66.

[5] Jorge Gissi, Identidad, carácter social y cultura latinoamericana (Santiago, Psicoamerica ediciones, 1991), p.60.

[6] Octavio Paz, El Laberinto de la soledad, (México, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 1998), p. 67.

[7] “Pero en eso tienes más posibilidades de morir, porque las envidias son muchas en este negocio: si ven que tienes éxito, te matan, los hijos de la shingada” Extraído del reportaje/entrevista “Los Buchones”, The Clinic, especial drogas, 2006

[8] Octavio Paz, El Laberinto de la soledad, (México, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 1998), pp. 69 y 70.

[9] Roberto DaMatta. Carnavales, Malandros y Héroes. Una interpretación del dilema brasileño (Fondo de Cultura Económica, 2000) p. 101

[10] Carlos Cousiño, Los rasgos más propios del carácter chileno, en La UC mira a Chile, 9 de septiembre de 2004, sitio web: http://www.puc.cl/laucmiraachile/pdf/05_identidad_ccousino.pdf

[11] “En sus confesiones de macho profundo, se jacta de que mujer que ha subido a la Hummer, mujer con la que terminó en la cama”. Extraído del reportaje/entrevista “Los Buchones”, The Clinic, especial drogas, 2006

[12] Roberto DaMatta. Carnavales, Malandros y Héroes. Una interpretación del dilema brasileño (Fondo de Cultura Económica, 2000) p. 101

p. 126

[13] Isabel Cruz, La Fiesta: Metamorfosis de lo Cotidiano (Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, 1995), p.15.

[14] Octavio Paz, Posdata, (México, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 1998), p. 253.

[15] Roberto Hozven, Octavio Paz y la plaza pública (Estudios Públicos, 63 (invierno 1996)), p.467.

[16] Jorge Gissi, Psicología e Identidad Latinoamericana., (Santiago de Chile, 2002, Ediciones Universidad Católica de Chile), pp. 124-125.


MARZO NO SE PAGA



“Sabes que marzo no se paga ¿cierto?”

Eso fue lo que me dijo la Marisol ayer. Fue un golpe duro.

Les explico de que se trata, ya entenderán porqué.

Resulta que en Diciembre postulé a una ayudantía y la conseguí. No es gran cosa pero es un tema interesante el que vamos a tratar en el curso, además de eso tendré la opción de poner en mi currículum que fui ayudante en la Universidad Católica (mi querida universidad). Siempre supe que no pagan mucho en mi amada universidad pero... ... es un orgullo ser ayudante y tener la facultad de trabajar con un profe.

Enero y febrero me la pasé leyendo textos, bajando material de internet, transcribiendo cursos, todo esto porque quiero ser buena ayudante. Aunque no quiero que me malentiendan, no les digo que me la pasé estudiando, porque igual la pasé bien, fui a la playa, a ver a amigas, etc, etc, etc, pero igual le dediqué tiempo a instruirme.

Llegó marzo, me vine a Santiago, seguí leyendo, me reuní con mi amiga Cristi que es la otra ayudante del curso, comentamos la ayudantía, después nos juntamos con el profesor, todo iba bien hasta que fuimos a hablar con la secretaria para ver el tema del contrato y ahí ella nos dice que marzo no se paga y que septiembre ¡!tampoco!!...

Creo que en el instituto suponen que uno hace las cosas por amor al arte y que ellos nos hacen un gran favor al brindarnos la oportunidad de hacer ayudantías, no digo que eso no sea así, al menos en el sentido de que es un punto más para el currículum y para el desarrollo profesional (si se piensa en seguir con clases en la universidad posteriormente) pero, por otro lado, en cierto sentido también es un abuso. Sé que hay muchos como yo que nos tomamos mucho tiempo en rescatar información para la ayudantía, que nos pasamos las vacaciones preocupados de la misma, que prepararemos pruebas, pautas y que ocuparemos parte de nuestro tiempo en reunirnos con los alumnos y responder a sus dudas y mails... IGUAL ES TRABAJO!

Me gustaría tanto que ayer me hubieran dicho: “Tu sabes que enero y febrero también se pagan, ¿cierto?, en el instituto sabemos que los ayudantes gastan harto tiempo en preparar su ayudantía”

Pero como ven eso no es así. Habrá que conformarse. Ya vendrán días de abundancia y reconocimiento.

PD: Eres tan sabia Carola! (por cierto visiten el blog de mi amigui que ahora está en Australia: http://journals.worldnomads.com/nortina/

Los adultos olvidan sonreír

Cuando yo era pequeña quería llegar a ser grande lo más pronto posible. Me fascinaba la idea de poder hacer lo que yo quisiera sin limitaciones, como por ejemplo, el simple hecho de ir al cine a ver películas rotuladas para mayores de 18 años. Mis juegos también apuntaban a ello: jugaba a ser cantante, a ser modista, a ser veterinaria, doctora, a ir de compras al supermercado, a ser mamá y hasta recuerdo haber jugado a animar el festival de Viña!
Pero ahora que crecí, nadie se podría imaginar cuánto anhelo volver a ser una niña y simplemente jugar a... y no vivirlo. A mis 22 años me parece que el mundo de los adultos suele ser muchas veces espantoso, y que la ilusión que forjaba en mi mente está muy lejos de ser alguna vez real. Esto lo digo porque la mayor parte del espacio en que se mueven las personas mayores además de ser difícil es angustiante y aburrido, por no decir que a veces es patético. Es como si después de los 20 años muy pocos se acordaran que alguna vez fueron niños y que cuando jugaban a ser grandes la vida se veía distinta, más fácil y alegre... tan fácil que si en el juego se les presentaba un miserable problema, era cuestión de desmontar aquel juego y empezar otro.
En los adultos encontramos de todo un poco. En nuestro hogar mismo están nuestras madres que a veces consideran más importante el trabajo que escucharnos o felicitarnos por nuestros logros; en la calle gente apurada que sólo se detiene ante un inerte semáforo que los obliga a hacerlo, en la universidad profesores que se han olvidado de sonreír, en la oficina donde vamos a hacer algún burocrático trámite, a funcionarios tan burócratas como el trámite mismo por el que vamos... En fin, gente tan aburrida y aproblemada que no sé como alguna vez soñé con ser parte de ese mundo, de gente que se cree perfecta pero que al fin y al cabo no comprende que cava su propia tumba.
Creo que todo no sería tan malo si no me hubiera dado cuenta que yo misma estoy cayendo en ese mundo, que hay días en los que se me olvida sonreír o que sólo lo hago por obligación. Lo bueno es que, si bien ya no soy una niña, al menos aún conservo ese espíritu de querer ser alguien (“cuando sea grande”) pero alguien distinto. Ya no sueño con ser cantante, ni menos doctora (con los años me he dado cuenta de mi fobia a todo lo que esté 1 cm después de la piel, o la mugre de las uñas de los pies), ahora sueño con tener una vida tranquila que me llene de satisfacciones internas logradas con mi esfuerzo y entrega, con ayudar a quienes no se logran adaptar a los quehaceres de la vida misma, y lo más importante, que la gente me recuerde como a alguien agradable más que como a una dramática persona a la cual se le ha olvidado sonreír.

Emigración y paradojales signos de un cambio

Creo que no hay que ser un gran erudito en historia para saber que en 1492 llegó el Genovés Cristóbal Colón al continente americano, en busca de nuevas posibilidades que le hicieran la vida más amigable. Como él habían muchos otros, y así como sabiamente me lo dijo el señor Ricardo Couyoumdjian en primero, en una de sus (en ese entonces “aburridas”) clases, si no hubiese sido Colón, sin la menor duda, habría sido cualquier otro.
He querido empezar este artículo haciendo referencia a Colón porque aquí comienza el cambio al que me quiero referir. Lo que quiero decir, es que el descubrimiento de América se originó porque ciertos individuos buscaron una mejora en sus vidas. Esta mejora a la que me refiero, va netamente enmarcada en el contexto económico, geográfico y social de una época en que la vida en el continente Europeo se hacía difícil, especialmente para los españoles.
En términos generales, lo que se ansiaba en Europa (que pasaba por una economía mercantilista) era traer de Oriente mercancías, en especial oro, que habían llegado siempre por la ruta que atravesaba Asia hasta Europa, por Asía Menor, pero a partir de la toma de Constantinopla por los turcos, esta vía se hizo difícil y quedó monopolizada por éstos y sus aliados, los mercaderes genoveses. Las naciones más ricas de la Europa de entonces (Portugal y Castilla), querían esas mercancías sin intermediarios; los portugueses (cuya Reconquista acabó en el siglo XIII) se habían lanzado a navegar y habían encontrado el paso por el cabo de Buena Esperanza, creando a su vez un nuevo monopolio, que competía con Génova, por lo que Castilla, al terminar su reconquista, hubo de buscar una ruta nueva.
Así, por lo visto, nos queda claro que los europeos buscaban riquezas, las que sabían podrían encontrar lejos, muy lejos de Europa, y una vez encontradas, supieron también que existía una especie de paraíso terrenal repleto de todas aquellas “utopias” que siempre soñaron adquirir.
Gracias al descubrimiento de un nuevo continente que cumpliría los sueños de muchos europeos, es que estos empiezan a lanzarse a la aventura y toman rumbo al nuevo espacio que se presenta brillantemente ante sus ojos.
Hoy, a comienzos del siglo XXI, según el calendario cristiano, nos damos cuenta que la situación anteriormente relatada, irónicamente pasa al revés. Es así como vemos que muchos latinoamericanos parten rumbo a europa, en busca de una nueva vida en busca del oro que siempre han soñado y que les permita realizar sus sueños. Y todo esto enmarcada dentro de un período de incipiente globalización y de una economía capitalista.

Cada día son más lo chilenos que viajan a España en busca del trabajo que aquí no encuentran y de las riquezas que acá jamás han palpado. Muchos son los comentarios que nos dicen que en España “es otra cosa” y que allá si que se puede optar a una vida milagrosa, a una vida que bordea en los placeres.
Pero no todo es como se cree. Basta con recordar que el ansiado oro sólo mejoró la vida de algunos y que acá, en América se debieron enfrentar enormes dificultades que demostraron que la nueva vida requería de esfuerzo. No pocos fueron los que se devolvieron a Europa.
Hoy la cosa tampoco es tan fácil. Todo el que parte hacia un nuevo rumbo debe estar preparado para todo. Se puede pasar hambre o correr el riesgo de no adaptarse a las nuevas condiciones que otro continente puede presentar, que van desde los cambios de horarios hasta otras costumbres culinarias.
Lo que sí debemos tener presente, es que si se quiere se puede. Yo tengo la convicción de que si bien en Latinoamérica se formó una clase aristócrata que se enriqueció, en la medida de lo posible, y que logró adaptarse a las nuevas condiciones que se le presentaron, hoy, en la Europa del siglo XXI, los trotamundos aventureros que queremos ir en busca de oro, al Viejo continente, lo podremos conseguir. Eso si que a costa de mucho, mucho, pero muchísimo esfuerzo propio.

nota: el gráfico corresponde a Madrid, el año 2004

CIAO GIMJAZZIA...

Maaaaaaaaaal.
Cotidianamente cuando nos encontramos con alguien solemos preguntar después de saludar ¿cómo estás?. Bueno si a mi me ven por ahí mejor ni me pregunten!! Porfavor!!!.
<#CCFFF> Mi salud suele ir de mal en peor.
La semana pasada estuve con una amigdalitis “heavy” y ahora estoy con la espalda maaaaaal, mal muy maaaaaaal, y apuesto que ni se imaginan porque. Bueno la explicación que me dio la doctora se llama “Gimjazzia”.
Pucha, que pena que algo que te gusta tanto y que lo pasas tan bien haciéndolo te haga tanto mal. Eso fue lo que me pasó a mi. La Gimjazzia me provocó una inflamación muy severa en el triangulo ubicado en el hueso de la pelvis. Según la doc no es nada que me valla a provocar la muerte pero si mucho dolor. ¡Es terrible querer agacharte y sentirte como si hubieras envejecido 60 años en 1 día!
Espero que la próxima semana no me de cáncer o apendicitos por tercera vez en mi vida…
Creo que todo esto no serían tan terrible si no tuviera que distribuir mi tiempo del día entre pasar sentada en el computador, sentada escribiendo ensayos o sentada leyendo: En resumen un severo golpe a mi columna vertebral.
Para terminar les debo decir que esto de la Gimgazzia deberá ser sacado de mi vida, es decir tendré que botar el ramo. QUE TRISTE!... no más buzos, no más zapatillas, no más “bajofondo tango club” ni coreografías choriflais… snif
Al parecer, la única que carrera que me queda por correr es la del estudio y la de los ensayos, esa que se logra con las neuronas y no con las piernas.

SEPTIEMBRE... VIVA MI CHILITO LINDO, VIVAN NUESTOR HÉROES

Aquí les va una canción de esas que me llegan al alma de manera inexplicable. No sé muy bien porque el "canto a Bernardo O Higgins" me produce sensaciones tan profundas, quizás por ser una amante de mi pueblo llamado “chilito lindo”, o porque me enorgullezco de todos los héroes patrios.
Jajaja dirán ustedes, al pensar que soy una nacionalista podrida, imbuida de todos aquellos héroes y símbolos que nos inculcan desde la niñez para que nos sintamos chilenos y pertenecientes a una cultura que nos entrege identidad… y bla bla bla… bueno, respeto al que lo piense así… Ahora lo que realmente importa es que éstas líneas me llegan al corazón cada vez que las leo o escucho.
En cuanto a cuestiones técnicas, la letra de tan bello poema fué escrito por nuestro Nobel Neruda, y musicalizado, alrededor del año 1955, por el compositor chileno Vicente Bianchi, el cual es famoso por aquel tipo de musicalizaciones, la más famosa de todas es, sin duda "Tonadas de Manuel Rodríguez"...
Aclaro ahora que no soy ninguna comunista porque ahora esté haciendo esto, pero también aclaro que respeto a todas las tendencias políticas, mientras respeten los derechos de la gente...
ya... aquí les va lo prometido, que lo disfruten mis amigos!!!

Canto a Bernardo O'Higgins

¿Quién será este hombre tranquilo,
sencillo como un sendero,
valiente como ninguno?
Bernardo te llamaremos.
Sólo Bernardo te llamas,
hijo del campo y del pueblo;
niño triste, roble solo,
lámpara de Chillán Viejo.
Pero la Patria
te llama y vienes,
y se despliega en tu nombre,
Bernardo O'Higgins Riquelme,
como si fuera
una bandera
al viento de las batallas
y en primavera.
O'Higgins, nos enseñaste,
y nos sigues enseñando,
que Patria sin libertad
es pan, pero pan amargo.
De ti heredamos la lucha,
orgullo de los chilenos;
tu corazón encendido
continuará combatiendo.